Yolyter Rodríguez - Memorias por la vida
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Yolyter Rodríguez

Estaban allí, donde siempre. Con sus armas largas y tanquetas. Y Yolyter estaba allí, donde siempre. Con su bandera y franela blanca. El 26 de abril de 2017 resultó herida por los cuerpos de seguridad del Estado justo a la altura de El Rosal. En ese lugar donde tanto la Guardia Nacional Bolivariana como la Policía Nacional Bolivariana (PNB) creaban una especie de muro con sus escudos y vehículos de guerra que separaban la ciudad.

Ese golpe que le fracturó el cráneo y le ocasionó una parálisis facial es la razón de sus depresiones. Yolyter Rodríguez era una mujer aguerrida y fuerte. “En las marchas ni me decían señora, me decían la flaquita”, recuerda. Eso se acabó. El temple y la fuerza se han venido abajo desde que un PNB le disparó una bomba lacrimógena y le abrió dos huecos en la cabeza.

“Yo sé que debo aprender a canalizar estas depresiones, porque la vida sigue y la vida es bonita. Pero es difícil”, confiesa.

La misma herida conlleva a que tenga dolores de cabeza constantes. Y aunque agradece no tener riesgos a largo plazo, no deja de sentir tristeza cuando escucha que los que marchaban junto a ella se han muerto o tienen heridas graves.

“Es que nos querían matar, Nos estaban matando y mutilando, yo me siento mutilada”, asevera.

No está preparada para emitir alguna palabra sobre ese policía que le disparó. Manifiesta que es tanta la rabia y la ira, que no tiene ni palabras buenas, mala o desagradables para ellos. Sí les pide que recapacite, que piensen. Presentó la denuncia ante el Ministerio Público, pero hasta la fecha no se ha ejercido justicia.

“No es la manera de tratarnos, no creo que nosotros seamos unos delincuentes por exigir nuestros derechos. Todos queremos seguridad, alimentos. En verdad tengo tanto rencor que no sé qué decir”, comenta.

Una de las razones por las que iba a protestar era para que su hija no se fuera del país. Sin embargo, ya se fue. “Ella para mi era un soporte y es triste”, lamenta.

A pesar de ser analista de seguros, no está laborando. No se siente física ni mentalmente preparada para volver a sus labores. Espera vivir en una Venezuela libre, donde no tenga miedo. En un país que no le deje otra cicatriz.

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Yolyter Rodríguez