Población que come de la basura - Memorias por la vida
2888
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-2888,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Preocupante índice de la población que come de la basura

Obtener alimentos mediante la compra en mercados se ha hecho cada vez más cuesta arriba. Actualmente los venezolanos recurren cada vez más a los “bachaqueros” que venden los productos con sobreprecio, a los trueques, a pedir comida a familiares y hasta a comer de la basura.

Según un estudio realizado a finales de 2016 por el Instituto de Investigación Económica y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), alrededor de 2 millones 400 mil venezolanos se alimentan de la basura, producto de la escasez de alimentos, bajos ingresos e incremento de precios. Además, el estudio determinó que de 24 millones de personas, alrededor de 6 millones, no se pueden permitir cubrir el costo de lo que representa una dieta balanceada diaria, por lo que deben recurrir a las bolsas CLAP, alimentos subsidiados que el gobierno vende de forma esporádica. El mismo informe señaló que el 80% del total de la población venezolana se encuentra en situación de pobreza y que el 35% vive en extrema pobreza.

Las alternativas no siempre son seguras. Un estudio de Cáritas Venezuela realizado en el primer trimestre del 2017 en cuatro estados del país registró que 8% de los hogares que se ven en crisis comen de las sobras de restaurantes y de la basura, mientras que 3% de ellos se dedica a pedir comida en las calles y a sobrevivir con ayuda de la Iglesia.

Según un estudio realizado por Ecoanalítica, una de las encuestadoras del país, el 8% de los venezolanos admiten que recogen residuos de la basura con el fin de llenar sus estómagos, lo que se traduce en aproximadamente tres millones de personas, cifra que se podría comparar con la población de Carabobo, el tercer estado más poblado del país. Esta situación afecta a la salud de las personas, cólicos y diarrea son las enfermedades más frecuentes. Además, las personas que consumen alimentos que provienen de contenedores y que están en descomposición, tienen más riesgo de desarrollar desnutrición, cuadro que ya se encuentra agravado ante la crisis alimentaria que se vive en Venezuela.

De hecho, la regulación de los precios solo empeora esta situación y genera aumento en los precios de los productos. Este fenómeno se puede observar en el registro mensual de la canasta básica alimentaria que lleva el CENDA (Centro De Documentación y Análisis) de la Federación Venezolana de Maestros. Según la organización, los productos alimentarios que debe consumir una familia de 5 miembros en un mes costaban un total de Bs. 2.681.464,22 en septiembre de 2017

Esto representa un aumento de más del 100% con respecto al mes de junio, donde la canasta alcanzó los Bs. 1.229.698, y un aumento de más de Bs. 2.000.00.000 con relación a enero, cuando el CENDA reportó el indicador en 621.106,98 bolívares

La Constitución en su artículo 305 señala que el Estado deberá garantizar el derecho a la alimentación mediante la disponibilidad suficiente y el acceso oportuno y permanente de alimentos a toda la población.


Añade la FAO que en el caso de las situaciones de urgencia de un país, el cumplimiento de este derecho humano no puede relajarse y por ende, los Estados deberán, por sus propios medios, ofrecer una asistencia alimentaria inmediata a las personas vulnerables y, de no ser posible, acudir a la cooperación internacional para evitar violaciones graves a este derecho.

Por lo tanto, que el Estado tolere que un porcentaje de la población que se encuentra en una situación de vulnerabilidad acuda a comer de la basura o a pedir comida en las calles conlleva a un incumplimiento de sus obligaciones internacionales, al no actuar de forma inmediata ni con el máximo de sus recursos disponibles.

La crisis alimentaria que vive el país ha despertado la solidaridad de los ciudadanos venezolanos. Ya son más de 50 las organizaciones que ayudan a los más desfavorecidos a la hora de comer. La mayoría de estas fundaciones se encargan de proporcionar comida para las personas en situación de calle o para aquellos que se alimentan de los contenedores de basura, consecuencia de la inflación y de los bajos sueldos.

De acuerdo con la Asamblea Nacional, la inflación del mes de marzo de este año se ubicó en 67%, mientras que la escasez de alimentos se ubicó en menos de 80% según cifras de Consecomercio. Los más afectados por la mengua de comida son los niños. En el estado Delta Amacuro la diputada de la Asamblea Nacional (AN), Larissa González, publicó un video en donde se muestra cómo algunos niños de la entidad deben comer de la basura diariamente.