Paises afectados por la migración venezolana - Memorias por la vida
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PAÍSES AFECTADOS POR LA MIGRACIÓN VENEZOLANA

El embajador de Francia ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), François Delattre, aseguró: «Esta es la crisis migratoria más importante en la historia moderna del continente… Las políticas económicas del Gobierno han arruinado al país, convirtiéndose Venezuela en uno de los más corruptos del mundo”.

Las cifras lo respaldan, según la ONU, 2, millones de venezolanos han salido del territorio nacional para buscar mejores condiciones de vida. Ante el éxodo masivo, algunos países han respondido de forma positiva.

El 14 de septiembre, Iván Duque, presidente de Colombia, pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoyo para que el país reciba más financiamiento que le permita atender la crisis de emigrantes venezolanos. De hecho, Colombia ha atendido muchos migrantes. El Instituto de Salud de Bucaramanga (Isabu) reveló que de enero a finales de abril se han atendido 8.274 venezolanos en los 23 centros de salud del municipio; mientras que en los doce meses del año anterior se atendió a un total de 8.752.

No todos reciben a los venezolanos con los brazos abiertos. Amnistía Internacional denunció que el gobierno de Curazao, territorio perteneciente al Reino de los Países Bajos, en lugar de proteger a quienes llegan desde Venezuela, ha elaborado una “estrategia de expulsión activa” con el fin de deportar a las personas en situación migratoria irregular. En 2017, las autoridades de Curazao expulsaron a 1.203 personas venezolanas de la isla, mientras que en los primeros cuatro meses de 2018 deportaron a otras 386. La ONG manifestó: «Deben proteger a las personas que huyen de la crisis de derechos humanos de la vecina Venezuela y poner fin a las espantosas condiciones que sufren». La Organización de Estados Americanos (OEA) estableció un grupo de trabajo para atender la crisis por la migración venezolana en respuesta a la solicitud del Gobierno colombiano para que se reconozca el impacto de la crisis migratoria a nivel regional y multilateral. El propósito del grupo es producir un informe que evalúe la escala completa de la crisis de migrantes y refugiados venezolanos en la región e iniciar la ejecución de acciones de movilización de recursos para atender la crisis.

La migración venezolana toma varias formas y cada vez recorre más kilómetros. El 6 de septiembre, autoridades de Honduras detuvieron a cuatro menores de Venezuela que se dirigían a Estados Unidos. La policía hondureña informó que detuvo a los extranjeros porque entraron ilegalmente al país centroamericano. Fueron remitidos al Instituto Nacional de Migración, desde donde serán mandados de regreso a sus países o se les concederá un permiso para que crucen el territorio nacional, de acuerdo con las autoridades. Según cifras ofrecidas por los gobiernos de Ecuador, Perú y Colombia, desde inicios del segundo semestre del año, la afluencia de migrantes venezolanos se ha incrementado a un ritmo de 4.200 por día, lo que llevó al Gobierno ecuatoriano a declarar estado de emergencia en el sector de migración en las provincias limítrofes. Sin embargo, el Gobierno venezolano sigue negando el éxodo masivo. La vicepresidenta de la República, Delcy Rodríguez, lo considera “un plan perverso y maquiavélico para atentar contra Venezuela y para justificar una intervención”. Aún así, el presidente Nicolás Maduro creó el plan Vuelta a la Patria: «He ordenado que se active en el plan Vuelta a la Patria un puente aéreo para traer a todos estos venezolanos que se han censado y quieran regresar a su terruño amado». Como parte del plan, el jueves 6 de septiembre llegó a Maiquetía un avión con 92 venezolanos repatriados desde Ecuador. Jorge Arreaza, canciller de la República, 65 adultos y los 27 niños fueron recibidos por parte del personal de la cancillería y del movimiento Somos Venezuela. Dos días después, 80 venezolanos que vivían en casas improvisadas con maderas y plásticos en una zona pobre de Boa Vista, la capital del estado de Roraima, regresaron en autobuses del Gobierno. Esta repatriación se produce luego de que lincharan a un venezolano acusado de presuntamente haber asesinado a puñaladas a un brasileño. De acuerdo con los datos oficiales, desde 2017 han entrado a Brasil 154.920 venezolanos vía terrestre por la localidad de Pacaraima, pero algo más de la mitad (79.402) ya han abandonado el territorio nacional, de los cuales 54.560 salieron por fronteras terrestres y los otros 24.842 tomaron vuelos internacionales.

El éxodo masivo de venezolanos ha puesto en alerta a demás países de la región. El lunes 20 de agosto, los residentes de Paracaima, un pueblo fronterizo al norte de Brasil que se ha vuelto el principal punto de ingresos para los venezolanos, destruyeron los campamentos migrantes improvisados. Luego del ataque,según fuentes militares, más de mil venezolanos regresaron a sus tierras.

Otro país afectado ha sido Perú. De acuerdo con la Superintendente de Migraciones, para el mes de agosto de 2018, la cifra de ciudadanos venezolanos en Perú es de 414.011. Pero no todos los que emigran lo hacen con intenciones de mejorar las condiciones de vida. El 3 de agosto de este año, fueron capturados en la ciudad peruana de Lima,  cinco venezolanos que formaban la banda delictiva llamada «El Tren de Aragua». El 8° Juzgado de Investigación Preparatoria dictó nueve meses de prisión preventiva contra Manuel Ruiz Valbuena, Víctor Manuel Rivero Álvarez, José Zorrilla Velásquez y Edison Agustín Barrera. Fueron acusados por los delitos de tenencia ilegal de armas, tenencia de materiales peligrosos, robo, comercialización de drogas, banda criminal y encubrimiento agravado. Luego de cumplir su condena, serán expulsados del país.

Ecuador figura como uno de los destinos más recurrentes para los emigrantes venezolanos: aproximadamente 547.000 han ingresado a través de la frontera colombiana, a un promedio diario de entre 2.700 y 3.000 hombres, mujeres y niños, estima el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) El diario El País reseñó, este 18 de agosto, que Ecuador, tras declararse la emergencia migratoria la pasada semana, por la llegada de 4.200 venezolanos, «la afluencia está aumentando y, en la primera semana de agosto, ingresaron al país cerca de 30.000 venezolanos (más de 4.000 por día)». No obstante, solo el 20% del más de medio millón que ingresó este año se instaló en Ecuador en busca de una nueva vida, unas 72.000 personas hasta julio, según las cifras oficiales. Ante la ola migratoria, el ministro del Interor, Mauro Toscanini, aseguró: «Con la finalidad de garantizar tanto la seguridad de los ciudadanos venezolanos como la seguridad de nuestro territorio (…), desde este día sábado próximo exigirá que todas las personas que entren a Ecuador presenten obligatoriamente su pasaporte». Lo que representa una dificultad para quienes decidieron emigrar antes que esperar por el trámite del documento.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, entre enero y julio de 2018, en Ecuador se han refugiado 500.000 venezolanos. Eduardo Febres Cordero, activista por los derechos de los migrantes, afirmó que a Ecuador entran a diario 5.139 venezolanos, pero más de la mitad se traslada a otros países. De acuerdo con Acnur, la mayoría de los venezolanos que llegan a Ecuador continúan hacia Chile y Perú. De los que ingresan a diario, apenas 20% permanece allí. 

En Venezuela la migración forzosa ha ido aumentando cada día más debido a la profunda crisis humanitaria, política, social y económica que existe en el país. De esta forma las personas, desesperadas por huir de la inseguridad, del hambre y de la falta de medicinas, toman sus objetos personales y deciden escapar cruzando la frontera para al menos poder satisfacer sus necesidades básicas y con la esperanza de encontrar una mejor calidad de vida.

Muchas de estas personas lamentablemente no tienen recursos económicos que le permitan llegar a su nuevo destino, lo que hace que su  migración sea en condiciones precarias. La migración terrestre es el nuevo y más popular método de la diáspora, ya que para muchos, el trasporte aéreo ha dejado de ser una opción, debido a la disponibilidad de boletos y a los precios exorbitantes de los mismos. Sin embargo, no siempre es el caso por lo que esto ha llevado al ciudadano a buscar nuevas vías de escape, agotando los medios existentes para emigrar por aire y tierra que ahora proceden por mar o a caminar durante días y quedarse en campos de refugiados.

La llegada del éxodo venezolano a estos destinos ha traído un importante impacto en la realidad política, social y migratoria de las naciones receptoras. Así, la crisis social venezolana se traslada a otras naciones. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha expresado públicamente el riesgo que representa el colapso social en Venezuela para la región latinoamericana y el impacto social que podría tener en la región el desplazamiento masivo de venezolanos.

Infografía DEM

De hecho, Manaos (región al norte de Brasil) y toda la región este de Colombia han sido declarados en emergencia por la ola migratoria hacia esas regiones. La capital del estado brasileño del Amazonas declaró la emergencia social por los indígenas warao que no han dejado de llegar de Venezuela desde 2014 y que ya suman más de 400. Según las autoridades, esto ha hecho que los hospitales y los servicios sociales se desborden, y con la medida su objetivo es conseguir fondos gubernamentales para aliviar la situación.

Según explican los mismos waraos, dejaron la venezolana Delta del Orinoco huyendo del hambre y de una crisis económica y política que empeora por momentos en su país. Para llegar al norte de Brasil recorrieron unos 925 kilómetros en canoa. Y luego, para alcanzar Manaos, se trasladaron otros 930 kilómetros por otras vías.

La migración warao también ha llegado al estado Roraima de Brasil, sobre todo a su capital Boa Vista y a la ciudad de Paracaima, en donde se han asentado en los últimos meses más de 2.000 indígenas. La ciudad cuenta con unos 320.000 habitantes y a lo largo de los últimos meses han llegado alrededor de 32.000 venezolanos. Ante esta situación, el ministro de Defensa de Brasil, Raul Jungmann indicó que próximamente ampliarán la actuación del Ejército en la frontera como una de las tantas medidas que pretenden tomar.  Recientemente la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y el gobierno de Brasil informaron sobre la creación de un nuevo albergue para los venezolanos que se encuentran radicados en este país. Según la agencia, la Casa Civil Presidencial, el Ejército de Brasil y la Municipalidad de Boa Vista están ayudando a trasladar a los venezolanos que se encuentran en una de las plazas de Boa Vista hasta el nuevo albergue.

En Colombia, los investigadores se atreven a elevar el número de emigrantes hasta 800.000, lo que provocó tensiones en algunas zonas del Atlántico, además de las maltratadas fronteras con Cúcuta y Maicao. Por su parte, como vecino más cercano Migración Colombia, el ente que controla la entrada de extranjeros al país, creó la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), que les permite pasar a territorio colombiano sin necesidad del pasaporte. Según Migración Colombia, al 5 de julio 2017, 455.000 venezolanos habían tramitado la TMF, y el 52% de ellos ingresaron a territorio colombiano a comprar «medicinas o alimentos». Sin embargo, este mismo ente informó que entre 100.000 y 140.000 ciudadanos venezolanos habían ingresado a Colombia de manera ilegal. En lo que respecta a la ciudad de Bogotá, para enero del 2018, 430 venezolanos habrían sido capturados por cometer delitos. Según el Secretario de Seguridad de esta ciudad, los inmigrantes se relacionan con locales implicados en hurtos, delitos y atracos, procediendo a cometer los mismos actos en el Transmilenio, el sistema de transporte de Bogotá.

En respuesta a la crisis migratoria de venezolanos en Colombia, el presidente Juan Manuel Santos, anunció nuevas medidas para reforzar el control fronterizo. Entre las que destacan: la paralización de los registros para solicitar la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TFM), pudiendo entrar al país unicamente las personas que posean pasaporte válido o que ya dispongan de la tarjeta migratoria; la creación del Grupo Especial Migratorio conformado por 3.000 agentes, con lo que buscan, entre otras cosas, combatir el crimen organizado y la creación del Centro de Atención al Migrante, en donde brindarán atención a los migrantes y protección a los menores de edad.

Desde que el presidente de Colombia impuso las nuevas medidas de control fronterizo, el ingreso de migrantes venezolanos por los siete pasos fronterizos cayó un 38%. Asimismo, la oficina de Migración de Colombia indicó que desde que se pusieron en práctica las medidas para evitar el ingreso en el país de personas irregulares, disminuyeron de 2.400 a 700 las personas que duermen en la calle por falta de un techo en la ciudad de Cúcuta.

Por otra parte, en países como Panamá, México, Chile y Argentina han salido movimientos políticos que piden que se controle la migración de venezolanos hacia esos países e incluso han llegado a realizarse manifestaciones para exigirle acciones a los gobiernos.

Debido a la migración masiva, Panamá decidió solicitar visa para los venezolanos que viajan a la nación centroamericana por cualquier motivo y Estados Unidos detuvo la emisión de nuevos visados. Según las cifras oficiales proporcionadas por el Servicio Nacional de Migración de Panamá, desde el 1 de octubre, fecha en la que entró en vigencia el requisito de visa estampada para los venezolanos, hasta el 14 de noviembre, se aprobaron 327 visas y se negaron 175. Además, tan solo en el mes de octubre llegaron al país 9.878 venezolanos, mientras que 15.577 se marcharon.

La alarmante crisis de Venezuela ha hecho que miles de personas hayan tenido que salir del país en busca de un mejor futuro. Esta situación llevó a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados a publicar un documento sobre la situación migratoria de los venezolanos. En el mismo texto, la organización insta a que ningún venezolano sea deportado y a que en su lugar, los países receptores creen mecanismos de acogida alternativos como: vías de protección internacional, protección temporal, acuerdos de estancia, visados, mecanismos migratorios laborales o cualquier otro procedimiento que pueda garantizar el acceso a la residencia legal y a un tratamiento similar al de la protección internacional.

De igual forma, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos firmó una resolución en Bogotá, a través de la cual pide la creación de una serie de medidas efectivas que faciliten la entrada, regularización e integración de los venezolanos desplazados en los países receptores. En el documento, la entidad considera que “las violaciones masivas de los derechos humanos”, junto a la crisis alimentaria y sanitaria, han conllevado un crecimiento “exponencial de cientos de miles” de venezolanos forzados a migrar a otros países de la región.

El éxodo masivo de venezolanos a países fronterizos, sobre todo a Colombia, ha derivado en una emergencia humanitaria, especialmente en Cúcuta. En respuesta, el gobierno de Estados Unidos destinó 2,5 millones de dólares a las organizaciones que proporcionan alimentos y ayuda sanitaria a los venezolanos que huyen a Colombia. La Unión Europea (UE) también destinó ayuda monetaria a los venezolanos vulnerables que se encuentran en este país, en concreto envió dos millones de euros, cifra que forma parte de un monto global de 31 millones aprobados por la UE para proyectos humanitarias en América Latina. Y más recientemente, Italia anunció que donará 500 mil euros a la Agencia de la ONU para los refugiados, para mejorar las condiciones de vida de los migrantes venezolanos que se encuentran en Brasil y Colombia.

La diáspora venezolana llegó a las puertas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entidad que lanzó un plan de acción regional en diecisiete países de América Latina para ayudarlos a gestionar el gran flujo migratorio de venezolanos que han tenido que abandonar a su país como consecuencia de la crisis económica, política y social. El programa consiste en la recogida de datos, creación de capacidades, apoyo directo a los migrantes e integración socioeconómica. La creación de centros de tránsito y refugios temporales para los venezolanos ejemplifican el gran apoyo que está proporcionando esta entidad.

Boa Vista es el municipio más cercano a la frontera de Brasil a la que llegan caminando miles de venezolanos. A pesar de que no se tiene una cifra concreta, este año han ingresado al menos 43.000 venezolanos en una ciudad de 330.000 habitantes. La saturación poblacional de Boa Vista ha obligado al Gobierno a reubicar a los venezolanos en varios albergues. Según el ministerio de la Casa Civil, en la actualidad hay casi 2.000 venezolanos en pensiones de Boa Vista y todos ellos reciben tres comidas al día.

El endurecimiento de la crisis en Venezuela ha permitido que el flujo migratorio aumentara a 40.000 venezolanos en Brasil. Aunque la cifra se ha estabilizado y el Gobierno ha creado medidas para que la población de inmigrantes se asienten en otras ciudades, Brasil espera una nueva ola migratoria. A pesar que el presidente Michel Temer anunció recursos de unos 55 millones de dólares para atender la emergencia, muchos venezolanos viven en situaciones precarias.

Como se comentó anteriormente, la estimación de la migración venezolana es una tarea realmente complicada por la ausencia absoluta de información oficial. Sin embargo, a partir de estimaciones locales de los países receptores y estudios realizados por universidades venezolanas se puede establecer que los principales destinos para los venezolanos que migran son Estados Unidos, España, Colombia, Panamá, México e Italia.

En Venezuela la migración forzosa ha ido aumentando cada día más debido a la profunda crisis humanitaria, política, social y económica que existe en el país. De esta forma las personas, desesperadas por huir de la inseguridad, del hambre y de la falta de medicinas, toman sus objetos personales y deciden escapar cruzando la frontera para al menos poder satisfacer sus necesidades básicas y con la esperanza de encontrar una mejor calidad de vida.

Muchas de estas personas lamentablemente no tienen recursos económicos que le permitan llegar a su nuevo destino, lo que hace que su  migración sea en condiciones precarias. La migración terrestre es el nuevo y más popular método de la diáspora, ya que para muchos, el trasporte aéreo ha dejado de ser una opción, debido a la disponibilidad de boletos y a los precios exorbitantes de los mismos. Sin embargo, no siempre es el caso por lo que esto ha llevado al ciudadano a buscar nuevas vías de escape, agotando los medios existentes para emigrar por aire y tierra que ahora proceden por mar o a caminar durante días y quedarse en campos de refugiados.

La llegada del éxodo venezolano a estos destinos ha traído un importante impacto en la realidad política, social y migratoria de las naciones receptoras. Así, la crisis social venezolana se traslada a otras naciones. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ha expresado públicamente el riesgo que representa el colapso social en Venezuela para la región latinoamericana y el impacto social que podría tener en la región el desplazamiento masivo de venezolanos.

Infografía DEM

De hecho, Manaos (región al norte de Brasil) y toda la región este de Colombia han sido declarados en emergencia por la ola migratoria hacia esas regiones. La capital del estado brasileño del Amazonas declaró la emergencia social por los indígenas warao que no han dejado de llegar de Venezuela desde 2014 y que ya suman más de 400. Según las autoridades, esto ha hecho que los hospitales y los servicios sociales se desborden, y con la medida su objetivo es conseguir fondos gubernamentales para aliviar la situación.

Según explican los mismos waraos, dejaron la venezolana Delta del Orinoco huyendo del hambre y de una crisis económica y política que empeora por momentos en su país. Para llegar al norte de Brasil recorrieron unos 925 kilómetros en canoa. Y luego, para alcanzar Manaos, se trasladaron otros 930 kilómetros por otras vías.

La migración warao también ha llegado al estado Roraima de Brasil, sobre todo a su capital Boa Vista y a la ciudad de Paracaima, en donde se han asentado en los últimos meses más de 2.000 indígenas. La ciudad cuenta con unos 320.000 habitantes y a lo largo de los últimos meses han llegado alrededor de 32.000 venezolanos. Ante esta situación, el ministro de Defensa de Brasil, Raul Jungmann indicó que próximamente ampliarán la actuación del Ejército en la frontera como una de las tantas medidas que pretenden tomar.  Recientemente la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y el gobierno de Brasil informaron sobre la creación de un nuevo albergue para los venezolanos que se encuentran radicados en este país. Según la agencia, la Casa Civil Presidencial, el Ejército de Brasil y la Municipalidad de Boa Vista están ayudando a trasladar a los venezolanos que se encuentran en una de las plazas de Boa Vista hasta el nuevo albergue.

En Colombia, los investigadores se atreven a elevar el número de emigrantes hasta 800.000, lo que provocó tensiones en algunas zonas del Atlántico, además de las maltratadas fronteras con Cúcuta y Maicao. Por su parte, como vecino más cercano Migración Colombia, el ente que controla la entrada de extranjeros al país, creó la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), que les permite pasar a territorio colombiano sin necesidad del pasaporte. Según Migración Colombia, al 5 de julio 2017, 455.000 venezolanos habían tramitado la TMF, y el 52% de ellos ingresaron a territorio colombiano a comprar «medicinas o alimentos». Sin embargo, este mismo ente informó que entre 100.000 y 140.000 ciudadanos venezolanos habían ingresado a Colombia de manera ilegal. En lo que respecta a la ciudad de Bogotá, para enero del 2018, 430 venezolanos habrían sido capturados por cometer delitos. Según el Secretario de Seguridad de esta ciudad, los inmigrantes se relacionan con locales implicados en hurtos, delitos y atracos, procediendo a cometer los mismos actos en el Transmilenio, el sistema de transporte de Bogotá.

En respuesta a la crisis migratoria de venezolanos en Colombia, el presidente Juan Manuel Santos, anunció nuevas medidas para reforzar el control fronterizo. Entre las que destacan: la paralización de los registros para solicitar la Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TFM), pudiendo entrar al país unicamente las personas que posean pasaporte válido o que ya dispongan de la tarjeta migratoria; la creación del Grupo Especial Migratorio conformado por 3.000 agentes, con lo que buscan, entre otras cosas, combatir el crimen organizado y la creación del Centro de Atención al Migrante, en donde brindarán atención a los migrantes y protección a los menores de edad.

Desde que el presidente de Colombia impuso las nuevas medidas de control fronterizo, el ingreso de migrantes venezolanos por los siete pasos fronterizos cayó un 38%. Asimismo, la oficina de Migración de Colombia indicó que desde que se pusieron en práctica las medidas para evitar el ingreso en el país de personas irregulares, disminuyeron de 2.400 a 700 las personas que duermen en la calle por falta de un techo en la ciudad de Cúcuta.

Por otra parte, en países como Panamá, México, Chile y Argentina han salido movimientos políticos que piden que se controle la migración de venezolanos hacia esos países e incluso han llegado a realizarse manifestaciones para exigirle acciones a los gobiernos.

Debido a la migración masiva, Panamá decidió solicitar visa para los venezolanos que viajan a la nación centroamericana por cualquier motivo y Estados Unidos detuvo la emisión de nuevos visados. Según las cifras oficiales proporcionadas por el Servicio Nacional de Migración de Panamá, desde el 1 de octubre, fecha en la que entró en vigencia el requisito de visa estampada para los venezolanos, hasta el 14 de noviembre, se aprobaron 327 visas y se negaron 175. Además, tan solo en el mes de octubre llegaron al país 9.878 venezolanos, mientras que 15.577 se marcharon.

La alarmante crisis de Venezuela ha hecho que miles de personas hayan tenido que salir del país en busca de un mejor futuro. Esta situación llevó a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados a publicar un documento sobre la situación migratoria de los venezolanos. En el mismo texto, la organización insta a que ningún venezolano sea deportado y a que en su lugar, los países receptores creen mecanismos de acogida alternativos como: vías de protección internacional, protección temporal, acuerdos de estancia, visados, mecanismos migratorios laborales o cualquier otro procedimiento que pueda garantizar el acceso a la residencia legal y a un tratamiento similar al de la protección internacional.

De igual forma, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos firmó una resolución en Bogotá, a través de la cual pide la creación de una serie de medidas efectivas que faciliten la entrada, regularización e integración de los venezolanos desplazados en los países receptores. En el documento, la entidad considera que “las violaciones masivas de los derechos humanos”, junto a la crisis alimentaria y sanitaria, han conllevado un crecimiento “exponencial de cientos de miles” de venezolanos forzados a migrar a otros países de la región.

El éxodo masivo de venezolanos a países fronterizos, sobre todo a Colombia, ha derivado en una emergencia humanitaria, especialmente en Cúcuta. En respuesta, el gobierno de Estados Unidos destinó 2,5 millones de dólares a las organizaciones que proporcionan alimentos y ayuda sanitaria a los venezolanos que huyen a Colombia. La Unión Europea (UE) también destinó ayuda monetaria a los venezolanos vulnerables que se encuentran en este país, en concreto envió dos millones de euros, cifra que forma parte de un monto global de 31 millones aprobados por la UE para proyectos humanitarias en América Latina. Y más recientemente, Italia anunció que donará 500 mil euros a la Agencia de la ONU para los refugiados, para mejorar las condiciones de vida de los migrantes venezolanos que se encuentran en Brasil y Colombia.

La diáspora venezolana llegó a las puertas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entidad que lanzó un plan de acción regional en diecisiete países de América Latina para ayudarlos a gestionar el gran flujo migratorio de venezolanos que han tenido que abandonar a su país como consecuencia de la crisis económica, política y social. El programa consiste en la recogida de datos, creación de capacidades, apoyo directo a los migrantes e integración socioeconómica. La creación de centros de tránsito y refugios temporales para los venezolanos ejemplifican el gran apoyo que está proporcionando esta entidad.

Boa Vista es el municipio más cercano a la frontera de Brasil a la que llegan caminando miles de venezolanos. A pesar de que no se tiene una cifra concreta, este año han ingresado al menos 43.000 venezolanos en una ciudad de 330.000 habitantes. La saturación poblacional de Boa Vista ha obligado al Gobierno a reubicar a los venezolanos en varios albergues. Según el ministerio de la Casa Civil, en la actualidad hay casi 2.000 venezolanos en pensiones de Boa Vista y todos ellos reciben tres comidas al día.

El endurecimiento de la crisis en Venezuela ha permitido que el flujo migratorio aumentara a 40.000 venezolanos en Brasil. Aunque la cifra se ha estabilizado y el Gobierno ha creado medidas para que la población de inmigrantes se asienten en otras ciudades, Brasil espera una nueva ola migratoria. A pesar que el presidente Michel Temer anunció recursos de unos 55 millones de dólares para atender la emergencia, muchos venezolanos viven en situaciones precarias.