Óscar Navarrete - Memorias por la vida
10377
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-10377,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive
Óscar Navarrete

Óscar Navarrete fue impactado por una bomba lacrimógena el 18 de mayo de 2017 en Altamira, Caracas por un Guardia Nacional Bolivariano (GNB). El golpe le ocasionó dos paros cardíacos y un estado vegetativo de 40 días.

A un año de los hechos, Navarrete sigue enfrentando las consecuencias del disparo. A la fecha, presenta un edema cerebral que no le permite conservar la memoria a corto plazo, es decir, el venezolano que no pudo culminar su bachiller, no recuerda los últimos dos años de su vida. No sabe que se mudó desde Puerto la Cruz a Guarenas, a vivir en casa de sus abuelos, en busca de un mejor futuro. Un futuro que fue interrumpido por el uso abusivo de la fuerza de los cuerpos de seguridad del Estado. «Él solo quería manifestar y exigir sus derechos”, dice su madre.

Navarrete no recuerda que fue a protestar. Sabe que quería estudiar criminología para ejercer e imitar a lo que veía en sus series de televisión policíacas. Una de sus favoritas. Esas son pocas de las repuestas que Navarrete puede ofrecer. Fanático del Barcelona y de Messi, así como de las películas de acción.

No obstante, su aprendizaje empieza de cero. Debe aprender a caminar, a comer, a hablar. Su madre, al no ser de la capital, convirtió el hospital (que prefirió reservar el nombre por seguridad) en su nuevo hogar. Tienen más de un año conviviendo en este espacio en el que no hay agua, la cocina se encuentra en el baño, las condiciones de seguridad son inexistentes y los insumos médicos corren por su propia cuenta.

Esta familia necesita ayuda inmediata. Las ampollas de toxina butolínica (botox) es pertinente para el funcionamiento adecuado de los músculos. Es el medicamento que necesitan con más urgencia y el más costoso. Por otro lado, el paciente debe trasladarse dos días a la semana a un centro de rehabilitación y necesitan colaboración con insumos básicos como: agua oxigenada, alcohol, algodón. Igualmente, agradecen el apoyo con cualquier tipo de alimentos.

El pronóstico del edema cerebral consiste simplemente en esperar a que se disminuya y desaparezca por completo. No hay un plazo de tiempo exacto para ello. Su madre de 45 años, licenciada en Educación y quien hacía suplencia en las escuelas de Fé y Alegría, comenta que su salario le era insuficiente para cubrir los gastos. Actualmente se dedica a la venta de plátanos, mangos o cualquier fruta o verdura de temporada. Su deseo es que la misma situación del país no entorpezca la recuperación de su hijo.

“No es la manera de tratarnos, no creo que nosotros seamos unos delincuentes por exigir nuestros derechos. Todos queremos seguridad, alimentos. En verdad tengo tanto rencor que no sé qué decir”, comenta.

David Osorio
Luis Eduardo González
Luis Miguel Núñez
Óscar Navarrete
Yolyter Rodríguez