Luis Miguel Núñez - Memorias por la vida
10368
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-10368,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive
Luis Miguel Núñez

Luis Miguel Núñez vive en uno de los complejos de edificios más grandes de Maracaibo denominado Torres del Saladillo, ubicado justo detrás de la iglesia de La Chinita, dedicada a la virgen patrona de los marabinos. Pero la fe no es suficiente al momento de enfrentarse a los cuerpos de seguridad del Estado.

Este joven, de 25 años, fue herido en el 2014 por la Policía del estado Zulia de la Brigada Espacial, cuando apenas tenía 21. El impacto ocurrió en estas mismas torres, donde, en cada época de protesta se convierte en un pequeño campo de guerra o ni tan pequeño, considerando que cada torre cuenta con 18 pisos y hay 12 apartamentos por piso. Y la mayoría siempre decide protestar.

Uno de ellos fue Núñez, quien recibió un impacto de proyectil en el pulmón izquierdo y le afectó la medula espinal, específicamente, la vértebra t8 con t10. Desde ese momento, 12 de marzo de 2104, sus piernas quedaron inmóviles.

Para ese entonces la torre roja funcionaba como un centro de asistencia médica. “Era como la Cruz Roja”, recuerda Núñez. Sin embargo, no había insumos al momento que lo trasladan herido. Seguidamente, lo llevan a la torre amarilla. Allí sí había unos paramédicos que lo auxilian. Pero retirarlo del edificio fue una labor complicada. Mientras sentía el dolor y “el corrientazo” en la columna, los vecinos y Núñez debían analizar cómo engañar a los policías para poder sacar al joven del edificio y llevarlo a un hospital. “La policía no me dejaba salir. Sabían que estaba herido y no les importaba”, agrega.

Diecisiete días estuvo Núñez en la clínica. Un grupo de venezolanos lo ayudó a que continuara su tratamiento en el exterior. Cumplió y regresó a Venezuela. No obstante, considera que en el país no hay políticas públicas adaptadas a personas con discapacidad. Por ejemplo, nombra el sistema de transporte, al que casi se le imposibilita acceder y regularmente debe pedir un taxi, que sobrepasa su presupuesto. Igualmente, Zulia ha sido uno de los estados donde más han habdio fallas eléctricas que son responsabilidad del Estado mediante Corpoelec. Núñez estuvo casi tres meses encerrado en su casa porque no había luz en el edificio y los ascensores no funcionaban.

“Imagínate, que me cargaran y bajar por todas esas escaleras. Por eso digo que el país no ayuda. Yo antes era una persona independiente, ahora tengo que depender en absolutamente de todo en alguien. Y no es por mi discapacidad, es simplemente porque el país no cuenta con las condiciones adecuadas”, opina.

La herida no solo fracturó su columna. También le generó depresiones que hasta lo llevaron a dos intentos de suicidios, y como él, está convencido de que hay muchos más. “Yo por lo menos tuve la suerte de aprender herramientas que me han ayudado a sobrellevar esto. Pero acá hay muchos heridos que deben morir en una cama porque no saben cómo desarrollar su autonomía, cómo vivir el día a día. Eso yo lo aprendí. Por ejemplo, qué debo hacer si me caigo de la silla y estoy solo. Pero no todos tienen esa oportunidad”, resaltó.

Denunciar el ataque a su persona es un problema. Hasta su mamá fue perseguida por la policía política. La llamaban, la amenazaban. «Protesta es hacer valer tus derechos. Pero aquí es diferente. Cuando exiges tus derechos, te reprimen. Es muy difícil estar aquí y saber que las leyes no sirven de nada», concluyó.

David Osorio
Luis Eduardo González
Luis Miguel Núñez
Óscar Navarrete
Yolyter Rodríguez