Luis Eduardo Gonzalez - Memorias por la vida
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Luis Eduardo González

“No conozco quien disparó y tampoco coloqué denuncia porque fui perseguido por el Sebin y por la misma policía mientras yo estaba hospitalizado”, dice Luis Eduardo González, quien recibió una bala en su pierna derecha y luego debió ser amputada.

Aprender a caminar a los 20 años no es fácil. Mucho menos para un futbolista. Pero González superó los obstáculos y hasta las estimaciones que le daban los doctores durante su recuperación. “Hubo un momento que me cansé y tiré las muletas”, cuenta. Luego de que le pusieron la prótesis debía estar entre seis meses a un año en una recuperación lenta, donde aprendería a caminar poco a poco. No obstante, en menos de seis pudo dar sus primeros pasos. No fue fácil.

“Aprendí como cualquier niño, cayéndose. Fue bastante rudo. En esos momentos solo sentía rabia e impotencia. Cuando veia que estaba caminando con una pierna de titanio, simplemente porque ya no tenía la mía, porque otros me quitaron la mía, uno no puede sentir otra cosa que no sea rabia”, expresó.

Esa misma rabia fue el motor que aceleró su recuperación. Debía demostrarse a si mismo que si podía salir adelante. Nunca estuvo entre sus opciones darse por vencido. Estaba consciente de que si el mismo no luchaba por su estabilidad emocional, nadie más lo iba a hacer.

En cuanto al PoliVargas que lo disparó, desconoce su nombre y tampoco se atreve a colocar la denuncia ante el Ministerio Público, ya que fue perseguido por el mismo ente policial así como por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

“El número de veces que fueron al hospital fue absurdo. Era invivible. Y además que iban varias veces al día, querían que les dijera algo a su conveniencia. Yo solo quería salir de allí. No podía llevar una recuperación como cualquier persona herida”, comenta.

Estaba obligado a decir “la verdad”. Y la única verdad que les dijo González es que él estaba marchando por unos objetivos que los mismos policías y militares iban a disfrutar: una independencia política y económica. Libertad.

Cuando despierta y lee las noticias el rencor no deja de carcomerle el alma. “Siento una rabia insaciable por el hecho de que no se ha ejercido justicia. A nadie. Ni a los muertos. Y no solo eso, sino que cada día son más y cada día todo es peor”, lamenta.

David Osorio
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