Desabastecimiento - Memorias por la vida
2880
page-template,page-template-full_width,page-template-full_width-php,page,page-id-2880,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-theme-ver-10.1.2,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Desabastecimiento

El proceso hiperinflacionario que atraviesa Venezuela desde finales de 2017 se agudizó durante el mes de agosto producto de las medidas económicas tomadas por el Ejecutivo. El Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas) señaló en su informe de ese mes que la canasta de alimentación, compuesta por 60 productos, pasó de 239 millones de bolívares fuertes en julio a más de 535 millones de bolívares fuertes o 5.353, 92 bolívares soberanos, lo que representa un aumento de 81%, el registro más alto documentado por el Cendas. Diariamente, se necesita, mínimo, 178.46 bolívares soberanos para alimentar a una familia de cinco miembros. Aunque el salario mínimo decretado por Nicolás Maduro que entró en vigencia el 1° de septiembre es de Bs. S. 1.800 y corresponde a 60 bolívares soberanos diarios y solamente para adquirir los rubros que contienen carnes y sus preparados, pescados y  huevos, una familia necesita 1625,54 bolívares fuertes. De acuerdo con el Cendas, durante agosto, cuatro de los 11 rubros que conforman la canasta alimentaria presentaron una variación mensual por encima de 100%. Además, el centro observó que por lo menos 16 productos alimenticios se consiguen con poca regularidad: pollo entero, hígado de res, leche en polvo completa, pasta nacional, arroz a precio regulado, harina de maíz, aceite, azúcar, harina de trigo, atún enlatado al natural, lentejas, caraotas negras, arvejas, mayonesa y pan.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se prevé para Venezuela una inflación cercana a 10.000.000% en 2019. Según un nuevo informe de perspectivas económicas globales, la inflación en el país cerrará el 2018 en 1.370.000% con una baja económica del 18 %, esto significa 370.000 puntos porcentuales más de lo que había estimado en julio de este año, cuando dijo que la inflación de 2018 cerraría en 1.000.000 %. Además, el desempleo se ubicará a una tasa del 34,3 % en 2018 y de 39 % para 2019

El miércoles 22 de agosto de 2018, por decreto presidencial, se reguló el precio de 25 productos de la cesta básica, entre ellos, café, harinas, aceite, leche y azúcar. La medida ya se ha ejecutado en años anteriores y se enmarca en el plan de «recuperación» económica del gobierno de Nicolás Maduro, busca «proteger la estabilidad de los precios». El vicepresidente económico, Tareck El Aissami, aseguró que los llamados precios acordados se logró tras firmarse un acuerdo con «las 33 agroindustrias más grandes» del país.  Sin embargo, Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras, afirmó que los precios fueron impuestos por el Gobierno que solo se reunió «con un grupo pequeño de productores que no son las cámaras que representan a todo el universo». Fedecámaras y la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco) alertaron esa semana sobre el desabastecimiento que se puede generar por el control de precios de los 25 productos ordenado por el Gobierno nacional. Larrazábal, además, subrayó que hay casos en los que los nuevos precios «ni siquiera cubren el costo de las materias primas» y advirtió que esto puede traer como consecuencia la desaparición de productos ya escasos en el país desde hace meses.

En julio de 2018, el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que el desabastecimiento es causado por la empresa Alimentos Polar por condicionar las ventas de sus productos y aumentar sus precios semanalmente como parte de la «guerra económica». 

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2016 determinó que 93,3% de los hogares venezolanos no tienen un acceso apropiado a la alimentación balanceada y completa. Prácticamente la totalidad de los venezolanos hoy enfrentan graves problemas para conseguir los alimentos o para costear los que se consiguen.

La misma encuesta determinó que el patrón de compra del venezolano cambió con el desplazo del pollo y la carne por tubérculos y hortalizas. 23,8% de la muestra consideró su alimentación como monótona mientras la mayoría la catalogó como deficiente. Las conclusiones arrojaron que 9,6 millones de venezolanos comen dos o menos comidas al día y 74.3% asegura haber perdido entre 8,7 y 9 kilos de manera descontrolada durante el año.

La mala alimentación es una consecuencia directa de las regulaciones de productos de la canasta básica que han generado un mercado paralelo en el que los bienes son ofrecidos por triple del valor oficial . Como solución, el gobierno de Nicolás Maduro creó Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), a los que se destina 50% de la producción agroindustrial desde octubre del 2016.

Según la ONG Provea, los CLAP son instrumentos de discriminación política, pues no incluyen a todos los consejos comunales y por lo tanto no distribuyen los alimentos equitativamente entre los venezolanos. El criterio para asignar las cajas de comida o no es la tendencia política de cada zona.

Según una encuesta realizada por Datanalisis en el 2016, la principal preocupación que ocupa a los venezolanos es el desabastecimiento de alimentos con un 31%, mientras que el alto costo de vida es para un 35% lo más alarmante, resultados que desplazan a la inseguridad ciudadana como el principal problema que atañe a la población venezolana.

El artículo 305 de la Constitución sostiene que el Estado debe garantizar la seguridad alimentaria de la población mediante la disponibilidad suficiente y estable de alimentos y el acceso oportuno y permanente a éstos. Este derecho humano genera una serie de obligaciones para el Estado que deben ser cumplidas sin limitaciones, de forma progresiva y utilizando el máximo de sus recursos disponibles.

Según el Comité DESC en su Observación General No. 12, los Estados deben facilitar el cumplimiento de este derecho, creando un ambiente que permita a las personas alimentarse por sus propios medios, distribuyendo alimentos o implantando programas de protección social.

Susana Rafilli, nutricionista, explicó que por consecuencia de las políticas públicas erradas, el año 2017 cerró con un aparato productivo que sólo abasteció 33% de lo necesario para cubrir a toda la población. El índice de producción de alimentos en tres años bajó un 28%; sin embargo, en el caso del azúcar, maíz y aceite decayó hasta un 75%. A esto se le suman dos grandes problemas, primero que lo poco que se produce es asignado de manera arbitraria para abastecer programas del gobierno; y segundo el alto costo con que llegan dichos bienes a los puntos de ventas por la alta inflación.

La especialista dio conocer en su ponencia la grave escasez alimenticia que sufre Venezuela. Hasta el año 2013, la brecha alimentaria que quedaba era cubierta con importaciones, a dólar preferencial, pero estas bajaron un 74% con respecto al presente. Las importaciones no solo se han visto reducidas, sino que el 93% de ellas se destina a los productos subsidiados que maneja el Gobierno, lo que se traduce en escasez de alimentos. Además, los productos que se encuentran disponibles sufren otra restricción relacionado con el tema económico, y es que el salario mínimo actual alcanza solo para cubrir la canasta básica de un día, mientras que se necesitan cuarenta salarios básicos para vivir y 22 para cubrir lo mínimo necesario. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a través de un documento exigió a las autoridades venezolanas a proteger a su población del hambre. En el informe, la CIDH lamenta las personas fallecidas en el año 2017 a causa del hambre. Se estima que entre cinco y seis niños murieron semanalmente por falta de comida en sus casas. La organización que vela por el bienestar ciudadano, también lamentó las tres muertes durante el 31 de enero de 2016 y el 9 de enero de 2017, producto de enfrentamientos entre ciudadanos en busca de comida y personal de seguridad.

Los ciudadanos no son los únicos que sufren la escasez de alimentos en Venezuela, los animales son también víctimas de esta crisis. La mayoría de los zoológico en Venezuela están bajo administracón gubernamental, por lo que dependen en su mayoría del dinero público para mantener y alimentar a los animales. Cuando comenzó a escasear la comida en Venezuela, los trabajadores del zoológico de Caricuao, el más grande de la capital, comenzaron a completar las dietas con mangos y calabazas, aunque llegaron a pasar hasta 15 días sin comer por falta de alimentos. Esto ocasionó la muerte de 50 animales en los últimos seis meses (febrero-agosto 2017).

Las hortalizas también escasean en Venezuela. Según el director general de Hortalizas de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), Gerson Pabón, solo quedan en el país 2,29 % de las semillas necesarias para la producción de hortalizas. Fedeagro ha realizado diversas propuestas al Gobierno para derogar la Ley de Ilícitos Cambiarios o en su lugar, para que les permitan acceder a los dólares necesarios para importar los productos que hacen falta para la siembra. Según Pabón, al pagar los importes de aduanas los productos llegan a aumentar entre es 30% y 60%

Además de las semillas, hay otros factores que amenazan al sector agrícola en Venezuela. Según el presidente de Fedecámaras Portuguesa, Omar El Chumary la escasez de cauchos, de aceite y de los repuestos para reparar motores y cajas impiden la producción de alimentos en el país. El trabajador explicó que de conseguir los insumos necesarios para trabajar, muchas veces el agricultor no puede sufragarlos debido al alto costo.

Según la Encuesta Condiciones de Vida Venezuela 2017, en el 80% de los hogares venezolanos no se come de forma adecuada y aproximadamente 8,2 millones de ciudadanos ingiere dos o menos comidas al día, siendo estas de mala calidad. El estudio también indicó que 6 de cada 10 venezolanos han pedido alrededor de 11 kg en el 2017 por la crisis alimentaria que enfrenta Venezuela. Además, el estudio indicó que en los últimos tres meses del 2017 el 78,6% de venezolanos ha disminuido su ingesta de alimentos por no encontrar comida en los supermercados.

La presidenta de Consecomercio, María Carolina Uzcátegui, indicó que el 80% de los anaqueles en Venezuela se encuentran vacíos, como consecuencia de los saqueos que se generaron durante los primero días de enero de 2018, producidos a su vez por la escasez de alimentos y por la hiperinflación imparable que reina en el país. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social en los 11 primeros días de enero ocurrieron unos 107 saqueos o intentos de saqueo. Los camiones, supermercados y las licorerías se han convertido en las principales víctimas.

Según Maira Angulo, médico de guardia del ambulatorio Alfredo Machado del estado Vargas llegan a diario a esta entidad 55 pacientes con vómitos, diarrea y con problemas respiratorios, consecuencia de intoxicaciones de alimentos de los productos que vienen en las cajas de los CLAP. Días anteriores a que esta información se hiciera pública, el diputado a la Asamblea Nacional, Carlos Paparoni indicó que la leche importada de México a través de los CLAP incumplen las normas venezolanas de nutrición, las normas internacionales y también las normas mexicanas.

Según el observatorio social de Voluntad Popular en marzo se registraron 728 protestas (86 por comida) en todo el país, con lo que suman 1672 en lo que va de año, principalmente por la falta de comida y servicios públicos. Los datos obtenidos son el resultado de reportes ciudadanos, así como del monitoreo que está entidad realizó en las redes sociales.

La Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven) informó que en Venezuela existe una crisis humanitaria por la falta de medicamentos.  Freddy Ceballos, presidente de Fefarven, señaló que existe una deuda con el sector salud de 4.000 dólares y un 80% de escasez de medicamentos. Por otro lado, la Asociación Civil Convite realizó un sondeo en más de 30 farmacias de la ciudad entre septiembre de 2017 y marzo de 2018 que arrojó graves fallas para tratamiento de hipertensión, diabetes, cuadros diarreicos, trasplantes, infecciones respiratorias, tiroides.