Crisis Hospitalaria - Memorias por la vida
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CRISIS HOSPITALARIA

El mes de octubre de 2018 comenzó con una contundente denuncia de la ONU: en Venezuela están muriendo niños por causas que pueden prevenirse y que están relacionadas con el deterioro de los centros de salud, la escasez de medicamentos y la falta de medidas eficaces de higiene. Soledad García,  relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aseguró: “Al menos 16 menores de cinco años han muerto en el Hospital Universitario de Pediatría Dr. Zubillaga, en el estado de Lara, en lo que va de 2018 por infecciones causadas por higiene deficiente”. Los expertos de la ONU pidieron al Gobierno venezolano que movilice los recursos disponibles para paliar la crisis hospitalaria, por lo que instan a aceptar la cooperación internacional.

Cuatro días después, Unicef anunció que invertirá 32 millones de dólares para reducir la mortalidad materno-infantil y proteger la niñez en Venezuela, sumida en una severa crisis económica, informó el viernes el organismo de Naciones Unidas en Caracas. El aporte se formalizó mediante un acuerdo suscrito en Caracas por la directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, María Cristina Perceval, y el canciller de la República, Jorge Arreaza. aunque Nicolás Maduro sigue negando la crisis humanitaria y asegura que todo es parte de una guerra mediática y económica promovida por líderes de la oposición venezolana. 

Entre el domingo 24 y el lunes 25 de septiembre, en el Hospital Pediátrico de Barcelona,  en la región oriental del país, murieron cuatro niños menores de cinco años a causa de la crisis hospitalaria. De acuerdo con los especialista del centro médico, la primera muerte que ocurrió fue la de un bebé de 18 meses a quien se le había diagnosticado tuberculosis y lo atendían sin las medidas sanitarias requeridas por falta de insumos. Horas más tarde falleció un recién nacido en el área neonatal por falta de medicamentos. El tercer caso fue la muerte de un bebé de tres años que había ingresado con un cuadro clínico grave por presentar la sintomatología característica de la difteria y también falleció un bebé de tres meses que tenía insuficiencia ventilatoria, bronco aspiración láctea e isquemia cerebral.

Los trabajadores de salud también sufren a causa de las malas condiciones en las que se encuentran los hospitales. Mauro Zambrano, dirigente sindical de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetrasalud), denunció el 27 de septiembre que dos trabajadoras del Hospital Universitario de Caracas (HUC) se han contagiado con bacterias peligrosas en menos de una semana. María Torrealba, auxiliar de laboratorio del HUC, se encarga de limpiar los instrumentos y herramientas de los quirófanos y se contagió con una bacteria al trabajar sin material o insumos de seguridad. Isabel Clavijo, camarera del centro de salud pública, también manifestó una reacción alérgica en la parte interna de una de sus manos. El suministro de agua también falla en este hospital. Solo llega por cisternas, de manera irregular y luego de la presión de los trabajadores.

La difteria y el sarampión, enfermedades reaparecidas en Venezuela entre julio de 2016 e igual mes de 2017, tienen un registro significativo de víctimas mortales. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su nueva actualización epidemiológica de sarampión en las Américas, resaltó que en Venezuela ocurrieron dos fallecimientos por sarampión durante el año 2017, sin especificar la entidad donde ocurrieron. Mientras que entre enero y septiembre de 2018, se registraron 62 muertes, de los cuales 34 ocurrieron en Delta Amacuro; 19 en Amazonas; seis en Miranda y tres en Distrito Capital. Venezuela es el país que concentra más muertes por sarampión en el continente americano, seguido por Brasil, que notificó diez muertes, ocurridas entre febrero y septiembre de 2018.

De acuerdo también a informe epidemiológico de la OPS, entre julio de 2016 y septiembre de 2018, el Ministerio de Salud registró 2.028 casos sospechosos de difteria (660 en 2018), de los cuales 1.217 fueron confirmados con la enfermedad por pruebas de laboratorio y nexo epidemiológico. La tasa de letalidad entre los casos confirmados subió de 14 a 16,5.  81 venezolanos fallecieron por difteria entre enero y la primera semana de septiembre de este año. Hasta principios del mes de agosto, Venezuela había registrado 48 muertes. La enfermedad sigue activa en 22 estados del país.

En Venezuela, cada día son más los pacientes que se quedan sin tratamiento. El 22 de febrero de este año se dañó el segundo acelerador lineal del único servicio de radioterapia gratuito del estado Lara. Más de 300 pacientes de Lara, Portuguesa, Yaracuy y Trujillo están en lista de espera y no hay una fecha estimada de reparación de los equipos. La médico adjunto del servicio de radioterapia, Mirla Castro, aseguró a la prensa local que solían atender a 70 pacientes diarios y ya no quedan las consultas ni triaje; solo reposan las historias de aquellos pacientes que llegaron hasta marzo. De acuerdo con la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Alianza Venezolana de la Salud, la radioterapia es fundamental en el 56 % del total de los casos de cáncer, que corresponden a 31 tipos, entre ellos, los de mayor incidencia como el cáncer de pulmón, cuello uterino, mama, próstata, colon y recto. Para febrero de 2018 en el país solo había cuatro unidades de radioterapia operativas de las 25 instaladas.

La crisis hospitalaria y la escasez de medicamentos sigue cobrando vidas venezolanas. Entre junio y julio murieron dos pacientes con Parkinson por irregularidades con el tratamiento. Este tipo de demencia es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva y no se puede revertir. Alexander Hernández, de la Asociación Civil de Parkinson, Asoparka, denunció que, aunque estén en edades avanzadas, por lo general no mueren por esta patología: se complican por un paro intestinal o respiratorio, por un Accidente Cerebro Vascular (ACV) o por convulsiones y para cualquiera de los casos igual se ven afectados porque aquí no hay medicinas. A nivel nacional hay cerca de 32 mil pacientes con Parkinson, un alto porcentaje se encuentra en el estado Zulia.  Según Hernández, lo más grave es que hay una población muy joven (de 30 a 40 años), diría que 12% de esa cifra, que está sufriendo la enfermedad.

El miércoles 5 de septienbre, falleció Nesmer Gordones, en la emergencia del hospital de niños J.M. de los Ríos, en Caracas. Tenía 15 años de edad y un hepatocarcinoma, la forma más común de cáncer de hígado. Según sus familiares,  los tres ciclos de tratamiento que requería el adolescente tenían un costo de 1.900 dólares, una suma inalcanzable para ellos. De acuerdo con denuncias del personal médico, la escasez de antineoplásicos —drogas que impiden la formación, crecimiento y desarrollo de tumores malignos— se ha agudizado en el hospital de niños este 2018.

No solo la ausencia de medicamentos agrava la crisis, también lo hacen la falta de producción de equipos médicos y de mantenimiento preventivo y correctivo en los centros de salud. En San Félix, estado Bolívar, al sur del país, 18 pacientes renales temen por sus vidas: la unidad de diálisis Doctor José Gregorio Hernández decretó su cierre técnico por falta de fondos y de recursos médicos y de equipos en condiciones idóneas. Aunque no era un centro público, era frecuentado por pacientes renales de sectores humildes, sobre todo, porque mantenía un balance de precios módico y buena atención. También las fallas con los servicios básicos comprometen la salud de muchos venezolanos. La unidad pediátrica del Hospital Pérez Carreño, en el municipio Libertador, en Caracas, puede estar hasta cinco días sin agua. Las madres, además de atender a sus hijos, deben ocuparse del aseo. Deben bajar 11 pisos para abastecerse de agua para tratar de mantener limpios los baños. Las moscas, los malos olores y las aguas acumuladas en los inodoros son el denominador común.

Estas condiciones precarias dentro de los hospitales y la crisis de salud es lo que tiene a las enfermeras venezolanas en las calles desde hace dos meses. Comenzó como una protesta laboral para exigir sueldos que cubran el precio de la canasta básica alimenticia y que se cumplan las normas de seguridad e higiene, como la dotación de uniformes, material de limpieza y equipos quirúrgicos. Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, ha rechazado la falta de respuesta por parte del Gobierno nacional ante las demandas del sector salud. Además, aseguró que, de acuerdo a la cifras que maneja el Federación Médica Venezolana, 22.000 médicos se han ido del país. Las acciones de calle comenzaron el 25 de junio y, luego de 64 días, se muestran decididas a continuar con las denuncias.

Hace más de un año que reapareció el sarampión en territorio venezolano. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó un informe el 20 de agosto en el que detalla que la epidemia “continúa activa con transmisión en todos los estados” del país, incluyendo el Distrito Capital. También precisa que, desde la confirmación del primer caso a mediados de 2017 hasta el mes de agosto de 2018, el Gobierno notificó 4.272 registros y 62 muertos. Delta Amacuro concentra la mayor cantidad con 53 muertes, siete en el estado Miranda y dos en la región capital. La OPS también advierte que las comunidades indígenas del país figuran entre las más vulnerables frente a la epidemia de sarampión, desde la detección del primer caso, en la primera semana de 2018. Hasta agosto, se confirmaron 396 afectados por la enfermedad respiratoria en poblaciones indígenas de: Anzoátegui (14 casos), Apure (23), Bolívar (41), Delta Amacuro (271, todos Warao), Monagas (46) y Zulia (1). Otros 334 casos sospechosos están bajo investigación. La crisis hospitalaria de Venezuela traspasa fronteras. Brasil figura como el segundo país de la región con mayor cantidad de casos notificados, con un total de 1.237 registros y seis defunciones. El brote reapareció en Roraima, estado fronterizo, y la OPS precisó que se identificó el genotipo D8 del virus, con un linaje idéntico al de los casos de Venezuela. Según el Ministerio de Salud de Brasil, todos los casos están relacionados con la importación desde tierras venezolanas. No es la única frontera cruzada. El sarampión parece haber cruzado también hacia Colombia: de los 60 casos confirmados, 38 provienen de Venezuela. Hasta la fecha no se reportan fallecidos. En Perú, fueron confirmados cuatro casos y dos fueron importados desde Venezuela. En Ecuador, la OPS registró 17 pacientes y trece de ellos de nacionalidad venezolana. 

 

 

El mes de agosto comenzó con cifras alarmantes que evidencian la crisis en el sector salud: 80 pacientes del Centro de Diálisis de Aragua, adscrito al Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), no han recibido tratamiento continuo en más de 20 días; en lo que va de año, se registran dos muertes por hepatitis A en Caracas; la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirmó 44 muertes por difteria entre enero y julio; Guyana anunció que el país está en estado de alerta tras confirmarse casos de fiebre aftosa y otras enfermedades vesiculares; según la ONG Codevida, 55 mil pacientes con cáncer no tienen medicamentos y en Táchira, se confirma el primer caso de sarampión.

Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, aseguró que, para julio de 2018, la escasez de medicamentos se ubica en 80%. Precisó que en seis meses, 125 farmacias han cerrado y estimó que 100 más cierren para fin de año. Denunció que autoridades del sector salud no han querido entregar los insumos al sector.

La crisis de salud tiene cifras abrumadoras: 26.510 pacientes con cáncer murieron durante 2017; según la OPS, 44 personas han fallecido a causa del sarampión y 822 casos han sido importados de Venezuala a Brasil; 117 empresas distribuidoras de equipos médicos han dejado de operar por la crisis económica; desde 2016 no llegan al país  medicamentos para la hemofilia y recientemente la OPS pidió al Gobierno nacional atender con urgencia y tomar medidas preventivas para el sarampión y la difteria.

El sector salud atraviesa una situación complicada. 34% de los ciudadanos ha decidido optar por los servicios médicos privados, algo inédito en Venezuela. Los servicios ambulatorios y las clínicas populares han sufrido una reducción de 6%. Los medicamentos para la trata del VIH (como zidovudina, raltegravir y kaletra) y otras infecciones han desaparecido casi por completo.

Según el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, la escasez de insumos en los hospitales es de 90%

En agosto del 2016 la organización Médicos por la Salud hizo seguimiento a 242 hospitales en 23 estados del país. Identificaron 95% de fallas severas o paralización de los laboratorios. En 63.64% de los servicios pediátricos del país no existe fórmula láctea para los recién nacidos y la escasez del material médico quirúrgico es de 81%.

41,5% de los pabellones no funcionan y en 69% de los hospitales hay fallas de agua. El servicio de nutrición presenta fallas en 70,97% de los casos, mientras en 14,52% no existe (los pacientes no reciben alimentos del hospital y deben llevarlos ellos mismos).

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, ha denunciado en múltiples ocasiones la crisis hospitalaria en Venezuela. Sin embargo, no ha obtenido respuestas ni acciones concretas por parte del Ministerio de Salud: “El gobierno sabe lo que está pasando con los hospitales porque los dirigen. Toda la red pública está en bancarrota, lo que se traduce en una crisis sanitaria y asistencial”, dijo.

34,8% de las camas hospitalarias están inoperativas, mientras que 21,9% camas de servicio no están disponibles. 

Por otro lado, la Federación Farmacéutica Venezolana ha alertado sobre el riesgo de cierre de 3.700 (85%) farmacias independientes en todo el país si el Gobierno no reconoce sus estructura de costos. La creciente escasez de insumos médicos en farmacias y hospitales de Venezuela llevó a la Asamblea Nacional a declarar una crisis humanitaria de salud en el año 2016.

Aunque no se tienen cifras oficiales sobre cuántas personas han muerto en Venezuela por escasez de medicinas, según la Sociedad Médica de la Maternidad Concepción Palacios en ese hospital muere un promedio de 28 bebés al mes, mientras el VIH deja un saldo de 2500 muertes anuales por complicaciones y falta de antirretrovirales.

Un terrible ejemplo del impacto de la crisis hospitalaria en la salud de los pacientes es la situación de los pacientes de la unidad de hemodiálisis del Hospital de Niños J. M. de los Ríos. Según los registros que maneja la ONG Prepara Familia, se contabilizan 12 pacientes nefrópatas del hospital infantil cuyas vidas se apagaron en los nueve meses que van de 2017 producto de infecciones u otras complicaciones adquiridas en la unidad de hemodiálisis. 

El último caso registrado fue el de Cristhian Malavé, quien falleció el miércoles 13 de septiembre producto de un para respiratorio luego de enfrentar complicaciones producto de una infección sufrida en la unidad. 

Por su parte, el Ministerio Público ejerció una acción de protección, con el objeto de garantizar los derechos a la vida y a la salud de los niños, niñas y adolescentes que reciben tratamiento sustitutivo renal que no ha sido atendida por el Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Esto se suma a la profunda escasez de insumos, personal y repuestos que sufre el J. M. de los Ríos, el único hospital de niños del país. Situación que, según Cepaz y otras organizaciones, ha generado que muchos pacientes deban conseguir insumos y realizarse exámenes en instituciones privadas, lo que atenta al derecho de los venezolanos a recibir servicios de salud gratuitos y de calidad.

Entre octubre y noviembre de 2017 se disparó una nueva crisis en el sector de la salud, la escasez de medicamentos inmunosupresores necesarios para el tratamiento de los trasplantes de órganos. Para noviembre de 2017 escasean 5 de los 6 medicamentos que necesitan los trasplantados para sobrevivir, y ya esta situación ha cobrado 2 víctimas solo en el mes previamente referido: Yamilexi Reyes y Belkis Solórzano, ambas pacientes de trasplante de riñón. 

A la grave escasez de medicinas e insumos se le suma una alarmante crisis: la falta de vacunas para proteger a los venezolanos de enfermedades contagiosas. Alejandro Rísquez, pediatra y epidemiólogo, afirma que en estos momentos no hay vacunas BCB, pentavalente ni rotavirus en el sector público y tampoco en el privado.

«Exhortamos al gobierno nacional a que traiga y coloque las vacunas porque las enfermedades prevenibles están disparadas. Las enfermedades que se habían erradicado están resurgiendo y esta es otra causa para que aumente la mortalidad tanto de niños como de adultos», comentó Rísquez en entrevista en El Universal en julio de 2017.

Por otra parte, en el país han surgido en 2017 dos epidemias de enfermedades que habían sido erradicadas o controladas. Se trata de la difteria y de la malaria. La primera no ha sido controlada a causa de la escasez de vacunas y se ha extendido por todo el territorio nacional cobrando ya sus primeras víctimas, aunque no se manejan cifras oficiales pues el gobierno ha mantenido absoluto hermetismo con respecto a esta problemática.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Venezuela han fallecido 113 pacientes por difteria desde que reapareció la enfermedad en julio de 2016. Los 113 pacientes que perdieron a vida a causa de esta infección formaban parte de los 726 casos confirmados en el país, 17 casos ocurrieron en 2016 y 96 en 2017. El informe publicado por esta entidad no incluye a las personas fallecidas durante las cinco primeras semanas del año en curso, sin embargo los medios regionales de: Anzoátegui, Monagas, Zulia y Distrito Capital, han reportados casos. En Caracas murió un pequeño de 8 años en el hospital pediátrico J.M de los Ríos el 28 de enero como consecuencia de esta enfermedad.

En cuanto a la malaria, enfermedad erradicada en el país el siglo pasado y en cuyo combate Venezuela estuvo por muchos años en la vanguardia. Solo en el estado Bolívar se han detectado más de 200.000 casos de esta enfermedad que se trasmite a través del mosquito aedes aegypti, y al igual que con las demás crisis de salud que conviven en el país, los medicamentos necesarios para combatirla no se encuentran.

La tuberculosis es otra de las enfermedades que también se ha expandido en los últimos tiempos en Venezuela. Diversos factores como: la desnutrición, la falta de ingesta proteínica, la mala alimentación y el hacinamiento, han contribuido a disparar la tasa de esta enfermedad. A pesar de que no hay datos oficiales porque el gobierno no ha publicado estadísticas sanitarias desde principios del año pasado, los casos de tuberculosis han aumentado un 40% durante el año pasado en dos centros vitales de Caracas.

Un informe publicado por Avesa, Cepaz, Freya y Mujeres en Línea en noviembre de 2017 también destaca cómo se ha visto impactado el índice de mortalidad materno a consecuencia de la crisis humanitaria que enfrenta Venezuela. Más de 720 mujeres murieron en 2016 durante el parto, lo que representa un aumento de más del 60% con relación a las cifras del año anterior.

Estos alarmantes números, además, se suman a la cifra de feminicidios en Venezuela, que en 2016 se ubicó en 122 asesinatos de género y que este 2017 ya supera las 114 solo en la ciudad de Caracas. 

La Constitución sostiene en su artículo 83 que el derecho a la salud es fundamental y, por lo tanto, es una obligación del Estado garantizar como parte del derecho a la vida de cada uno de sus ciudadanos. El Estado está en la obligación de crear un sistema público nacional en el cual se le garantice a las personas “un tratamiento oportuno a sus enfermedades” y que a su vez, está debidamente financiado para que de tal manera cumpla con los objetivos de la política sanitaria del país.

En este mismo contexto, el Comité DESC en su Observación General No. 14 señala que este derecho humano se compone por una serie de elementos esenciales que son de obligatoria aplicación por parte de los Estados según las condiciones en las que se encuentre. 

La organización Convite x la salud analizó el índice de escasez de medicamentos, durante el mes de diciembre 2017, donde se registró 93,7% de desabastecimiento en los principales activos de medicinas para tratar Infecciones Respiratorias Agudas (IRA´s). Mientras que 80% de los medicamentos prescritos para el resto de enfermedades no se consigue, esto es extremadamente preocupante ya que en Venezuela 1 de cada 3 personas es hipertensa y más de 8 millones sufre el riesgo de padecer diabetes.

Durante el 2017 fallecieron en el estado Carabobo 54 jóvenes de cáncer, de los 118 que están registrados en La Fundación de Ayuda del Niño con Cáncer (Fundanica). El rango de edades de los fallecidos va desde los dos años de edad a los 22 años. La presidenta de Fundanica, Virginia Segovia de Bolívar manifestó su preocupación ante el aumento de muertes de niños con esta enfermedad, ocasionadas por la falta de medicamentos. Asimismo, Segovia anunció que los medicamentos de alto costo para tratar la patología ya no son entregados en los centros de salud públicos, como solía hacer el Gobierno cuatro años atrás.

El año 2017 se caracterizó por la presencia de enfermedades como Malaria, Difteria, Sarampión, Paludismo, Escabiosis entre otras que avanzaron y se consolidaron en el país por la  gestión de políticas erradas en materia de salud. El sarampión en el país acumuló 71,83% de los casos de la enfermedad en el continente; en los casos de malaria o paludismo se contabilizaron, hasta noviembre, 319.765 lo que representó 33%, en comparación con el mismo mes de 2016;  y se confirmaron 227 casos de difteria, sobre los cuales 21%  de eso casos terminaron en fallecimientos. El Ministro de Salud declaró no estar interesados en recibir ayuda humanitaria y expresó que “Aquí nadie se arrodilla ante el imperio y mucho menos va a permitir que esta derecha imponga una supuesta ayuda humanitaria cuando nuestro pueblo está siendo atendido por el presidente Nicolás Maduro”.

El sarampión reapareció en el país en julio de 2017 y en diciembre del mismo año se propagó hacia el estado Delta Amacuro. Tres meses después la enfermedad provocó la muerte de 44 niños en los municipios Tucupita, Pedernales y Antonio Díaz, mientras que entre la última semana de febrero y la segunda de marzo del año en curso, se contabilizaron en este mismo estado 28 niños que fallecieron a causa de esta enfermedad, algunos pertenecientes a la etnia indígenas warao.

Otra de las graves crisis que azota al país es la falta de insumos para tratar a los pacientes renales. La escasez de materiales para realizar los tratamientos de diálisis comenzó el 22 de enero de 2018 y desde entonces se fueron cerrando paulatinamente las unidades de diálisis, hasta quedar solamente 32, de las 129 que funcionaban en todo el país. Esta grave situación trajo consigo la muerte de cinco pacientes en Lara y Maracaibo. A pesar de las asiduas manifestaciones, la crisis no se ha logrado atenuar, pues los materiales que llegaron al país el pasado 2 de febrero solo alcanzarían para cuatro días de tratamiento.

La emergencia humanitaria también tiene en vilo a las mujeres con cáncer de mama. La crisis que afecta al abastecimiento de medicamentos y fármacos ha ocasionado que las pacientes se queden sin tratamiento, lo que incrementa la progresión de la enfermedad. Además, el Seguro Social, ente que maneja todos los fármacos, no los ha logrado importar. Según los datos proporcionados por la ONG Codevida, 5.668 pacientes con cáncer de mama no tienen acceso a las quimioterapias y 66 fallecen diariamente en Venezuela.

La falta de medicamentos en Venezuela ha ocasionado el cierre de 125 farmacias en el periodo comprendido entre finales de 2017 y lo que va de 2018, así lo indicó Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven). Ceballos explicó que los laboratorios y droguerías que distribuyen los medicamentos están haciendo los cobros de los mismos “de contado” , acción que para él causará el cierre de más de 100 farmacias a nivel nacional en los próximos seis meses. “Antes se tenía un plazo de siete días de crédito, actualmente solo nos dan tres desde el momento en que se hace el pedido y la mayoría de las veces el medicamento llega retardado, es decir, que hay que pagar de una vez”, indicó el farmacéutico.

La directora de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas durante la presentación en Ciudad de México de la nueva plataforma digital Salida de Emergencia, indicó que el personal médico de centros públicos en Venezuela, que proporcionan el 90% de los servicios de salud, se ha reducido en 50%. Además, señaló que la mortalidad materna aumentó más de 65% y la infantil más de 30% entre el año 2015 y 2016, siendo estos los últimos años de los que se dispone información.

La crisis hospitalaria también se agrava en los pacientes con órganos trasplantados. La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) contabilizó este año en nueve centros a 64 trasplantados que están en proceso de rechazo agudo de riñón; 2 fallecieron y 38 de ellos (60%) volvió a diálisis. La data refleja que cada dos días una persona trasplantada pierde el órgano debido a la escasez de medicinas que se agudizó, pues desde el año pasado no hay timoglobulina, ni solumedrol, algunos de los medicamentos que se utilizan para rescatar a los pacientes cuando llegan con rechazo.

Los trabajadores de salud del Hospital Universitario de Caracas (HUC) han realizado una serie de protestas en donde demandan salarios justos y mejores condiciones. Desde abril, el centro de salud no tiene agua y las cirugías y diálisis fueron suspendidas. Las máquinas de la unidad de hemodiálisis necesitan agua para funcionar y solo se están haciendo las cirugías necesarias ya que no se cuenta con las condiciones mínimas. El suministro de agua se ha mantenido irregular desde mediados de abril.

El repunte de enfermedades desaparecidas ha hecho a la vacunación la mejor alternativa para evitar la propagación de estas. Sin embargo, sin el acceso gratuito es difícil vacunarse: 74,8 millones de bolívares cuesta la aplicación de una vacuna importada desde Miami o Europa en una clínica. Aunque el Estado intentó implementar medidas como el Plan Nacional de Vacunación, las dosis de vacunas disponibles para los niños menores de 5 años no alcanzaron para cubrir 30% de la demanda.

En un análisis de los recursos destinados por el Gobierno a la salud en 2017, se observó que el presupuesto inicial pasó de Bs. 563.137.185.906 a Bs.5.901.921.710.296 (presupuesto final), con la aprobación de recursos extraordinarios.

 

Es una cantidad que pudiera hablar bien de la intención del régimen de resguardar el derecho a la salud de los ciudadanos. Sin embargo, aunque los fondos aumentaron en 948%, esto no representó una mejora sustancial en la calidad de la asistencia ofrecida en materia de salud por el Estado.

 

Al analizar esos créditos adicionales que abultaron el presupuesto, Transparencia Venezuela encontró que, de 28 proyectos del Ministerio de Salud, solo 12 recibieron fondos adicionales, mientras que la mayoría, 16 proyectos contaron únicamente con su presupuesto inicial para su ejecución anual.

 

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) presentó su pronóstico de la mortalidad e incidencia del cáncer para el año 2017. En cifras concretas, en 2017 habrían muerto 26.510 personas en Venezuela a consecuencia de algún tipo de cáncer, cifra que representa un aumento del 15% de defunciones en comparación con lo conocido en el año base 2013. Es decir, se maneja que por cada 100 mil habitantes ha habido 3 fallecidos más en comparación con los de aquel momento.

 

Con este resultado, nuevamente el cáncer se posiciona como la segunda causa de muerte en el país, después de las enfermedades cardiovasculares. Al hablar de su incidencia, el año base tomado por el modelo fue 2014, estimando que tres años después hubo una disminución del 7% de nuevos casos.

 

“Los datos de mortalidad presentan un buen registro, sin embargo, en el caso de la incidencia se observa un pobre registro de nuevos casos, eso trae como consecuencia que el ajuste no necesariamente es el mejor. Por eso se le pide a los entes gubernamentales, hospitales, clínicas privadas, etc. una mejor recolección de datos de nuevos casos, porque eso ayuda a saber cómo va a comportarse la incidencia a través de los años”, aclaró Desiree Villalba, directora del equipo del Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (CEsMA), institución que junto con Laboratorios Nolver y la Fundación Banco Mercantil apoyaron la investigación.

 

La Asamblea Nacional (AN) aprobó informe en el que responsabiliza al Gobierno de Nicolás Maduro por la crisis sanitaria que, según los diputados, ha causado la muerte de más de 2.000 pacientes oncológicos, quienes no pudieron acceder a un tratamiento adecuado en los dos últimos años. El parlamentario José Manuel Olivares explicó que solo por la falta de medicamentos y tratamientos para el cáncer, unos 2.000 venezolanos han perdido la vida desde 2016. Agregó que otras decenas de enfermos fallecieron por varios padecimientos, cuyos medicamentos también escasean.

 

Según el informe, en Venezuela se producen unos 50.000 nuevos diagnósticos de cáncer cada año que deben enfrentarse, en la actualidad, a una escasez de fármacosque supera el 80%. A su vez, estos pacientes también deben encarar la inoperatividad del 100% de los servicios de radioterapia, por lo que se estima que “8 de cada (enfermos) 10 están destinados a morir”.

 

Olivares añadió que en los últimos dos años fallecieron 33 personas con hemofilia, 50 pacientes con parkinson y 18 pacientes renales que rechazaron un trasplante. Subrayó que en todos estos casos hay una “relación directa entre la ausencia de medicamentos y la pérdida de vida”.Dijo que, del total de 400.000 venezolanos con enfermedades crónicas que dependen de las farmacias del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), casi la totalidad “están en sus camas” ante la “intermitencia o ausencia absoluta de medicamentos“. El documento aprobado por la AN señala además que en 2017 “ningún paciente con enfermedad intestinal” recibió medicinas, que 91 pacientes han perdido su trasplante desde 2016 y que 20.000 de los 40.000 enfermos de parkinson “no están recibiendo tratamiento“.