Augusto Puga - Memorias por la vida
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Augusto Puga

Augusto no se caracterizaba por ser un joven de protestas. Su caso podría categorizarse como “la persona equivocada, en el lugar equivocado”, o por lo menos, así lo cuentan sus padres.
Era un joven tranquilo, estudioso y trabajador, que como muchos venezolanos buscaba las distintas formas de superarse económicamente a pesar de las adversidades. Era él, el que intentaba organizar las finanzas en su hogar. Su papá, César Puga, rememora entre risas sobre cómo su hijo le decía “Papá invierte este dinero, ahorra esto, haz aquello. El dólar subió a tanto”. Además de ser médico, deseaba tener una empresa a los 23 años de edad. Es decir, solo le faltaba un año para cumplir esta meta sino hubiese sido disparado por un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) el 24 de mayo del 2017 en las afueras del Decanato de la Universidad de Oriente (UDO) en Ciudad Bolívar, estado Bolívar.
Ese mismo 24 de mayo del 2017, Augusto llama a su madre para solicitarle una ayuda económica con un gasto pequeño que debía cumplir. “Listo hijo, ya te transferí”, le dice a las nueve de la mañana. “Gracias mamá, te amo”, responde. “De nada, hijo”, finaliza Carmen de Puga. “Pero dime que me amas, mamá”, sin querer cortar la conversación dice Augusto. “Déjame tranquila, muchacho gafo. Te amo”. Estas fueron las últimas palabras que intercambiaron. A las cuatro de la tarde recibe una llamada de una joven anunciando que a su hijo lo habían disparado.
Augusto Puga estuvo desangrándose por casi dos horas en el mismo lugar. Entre ráfagas de tiros, la PNB no permitía el desplazamiento de ninguna persona. Aunque observaban venezolanos gravemente heridos, no detuvieron los disparos y no accedían al traslado de varios a instalaciones hospitalarias.
Puga fallece a las siete de la noche. Al principio, el hospital tenía la orden de no ofrecer atención médica a ningún protestante. Finalmente, cuando acceden, no contaban con los insumos para atender la herida.
Ambos padres se regresan a su casa porque el cuerpo debía ser estudiado por el Ministerio Público. Sin embargo, reciben una llamada que deben volver urgentemente a la clínica porque los cuerpos forense, sin presencia de fiscales, colocarían en el informe que Augusto Puga había fallecido porque se había caído de una viga.
Hasta le fecha no se han hecho las investigaciones correspondientes. Los responsables se mantienen impunes. Solo se realizó una primera audiencia en la que se hizo una reconstrucción de los hechos. Del resto, las siguientes audiencias han sido diferidas.
“Yo lo admiraba. Él iba a ser mi doctor. Yo no lo creía. Me llenaba de orgullo, pero sabía que lo iba cumplir, porque todo lo que él se proponía lo lograba”, comenta César Puga.
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