Caracas: Reclusos que están en centros de detención preventiva pasarán otro día del padre sin ver a sus hijos

Caracas: Reclusos que están en centros de detención preventiva pasarán otro día del padre sin ver a sus hijos

En los calabozos policiales ubicados en la Gran Caracas no hay logística, espacio, ni personal de custodia capacitado para que en estos lugares los reclusos reciban visitas de niños y adolescentes. Aunque en cada comisaría hay normas y rutinas internas, la pérdida del vínculo afectivo entre padres e hijos es uno de los puntos en común de los centros monitoreados en los estados Vargas, Miranda y Distrito Capital.

Nailes Borges tiene casi dos años con una responsabilidad a cuestas desde que su esposo fue apresado por estar presuntamente implicado en un robo. La mujer recuerda cómo la noche del 6 de septiembre de 2016 funcionarios policiales penetraron en su vivienda para aprender a su pareja. Desde entonces Borges divide sus días para cocinar, llevarle comida a su esposo al Centro de Retención de Imputados y Acusados para Adultos de Macuto, ubicado en el estado Vargas.

La mujer cuenta que además de asumir la responsabilidad de prepararle y llevarle alimentos a su esposo, ha tenido que sortear la depresión que el menor de sus dos hijos ha manifestado por no poder visitar a su padre en el centro de detención preventiva. El adolescente tenía 13 años cuando su papá fue privado de libertad y a sus 15 años aún anhela tener la oportunidad de poder verlo.

“Mi esposo es uno de los 200 presos que están hacinados en ese centro de Macuto. Las condiciones son pésimas y desde siempre nos han impedido que el adolescente pase a verlo. Aunque nuestra hija de 25 años sí ha podido pasar los días de visitas, ella sale muy triste cuando ve cómo su padre está en un espacio tan insalubre y, por otro lado, mi esposo siempre que me ve me dice que le duele no ver a nuestro hijo menor”, relató Nailes Borges.

El único contacto que el hijo de esta mujer ha tenido con su padre ha sido a través de cartas que ambos se escriben y se envían con ella. Además, el adolescente ha recibido unas pulseras que su padre hace en los calabozos con bolsas plásticas.

Comida que Nailes Borges le lleva a su esposo

“Los culpables son los hijos”

Un funcionario de la Policía Municipal de Chacao (Polichacao) informó a Una Ventana a la Libertad que el 80 % de los presos masculinos que están en ese centro de detención preventiva son padres. El policía explica la estadística con un chiste, que asegura, le dice con frecuencia a los privados de libertad: “Los culpables son los hijos”.

El efectivo policial comentó que todos los reclusos le justifican que cometieron los delitos para buscar comida para sus hijos. Y, por ello, el funcionario les contesta con una ironía.

Hasta el 5 de junio había 110 reclusos detenidos en Polichacao en un espacio que tiene capacidad para 30 personas. De acuerdo con cifras extraoficiales, entre los 110 presos hay 8 mujeres y 4 adolescentes que tienen conflicto con la ley.

Un funcionario de Polichacao explicó que en esa sede policial no existen las condiciones para que niños y adolescentes visiten a sus padres que están presos allí: “No podemos someter a los niños a este ambiente tan nocivo en el que cualquier recluso se puede poner violento (…) Dejar entrar a los niños es un riesgo innecesario, pues si los privados de libertad ven a sus hijos se pueden poner ansiosos”.

En las afueras de Polichacao las esposas de los privados de libertad relatan lo que, para ellas, es el drama de que sus hijos no vean a sus padres. El esposo de Luz Dávila tiene un mes preso en ese centro de detención preventiva por el delito de robo agravado y por primera vez su hijo no compartirá con su papá en el día del padre.

“Aquí son muy estrictos y desde el primer día que mi esposo está preso me aclararon que no permiten el ingreso de niños. Mi hijo no sabe nada hasta los momentos que su papá está preso, pues cree que está de viaje”, manifestó la mujer.

El día de visita en Polichacao es los jueves. Cada recluso tiene la oportunidad de ver a dos familiares entre 10 y 15 minutos.

Fuente: UVL